LA ALIMENTACIÓN
Uno de los elementos de mayor importancia para una vida sana es la alimentación. Sin embargo, no siempre somos conscientes de la influencia que tiene este factor sobre una amplia variedad de aspectos de la vida de nuestro perro. Es por ello que a continuación te presentamos una breve guía, dividida en siete simples puntos, que recorre las ideas y prácticas más comunes en torno a la alimentación, con sus respectivas sugerencias y explicaciones. Además, también te ofrecemos los tips más importantes sobre la alimentación y su relación con la edad de tu mascota; los mitos y realidades de los alimentos comerciales y una serie de recomendaciones y advertencias sobre los alimentos que pueden ser dañinos para los perros. Todo ello, con la idea de que tu amiguito goce de una vida sana y feliz.
La frecuencia de la alimentación diaria de tu perro varía de acuerdo a su edad:
|
De uno a tres meses de edad |
4 veces al día. |
|
De cuatro a siete meses de edad |
3 veces al día. |
|
De ocho meses de edad en adelante |
2 veces al día. |
Si quieres que tu perro te quiera con locura, recuerda que como a las personas a barriga llena corazón contento. Una buena alimentación se refleja en la condición física de tu perro: el pelo brilla y toma un color más firme, la piel conserva su elasticidad y tu perro se ve contento, vigoroso y activo. Además, se mantendrá sano, y si llegara a sufrir alguna enfermedad su recuperación será más rápida. Recuerda, una alimentación adecuada conserva una vida feliz. Y tu perro te adorará por ello.
El sabe lo que quiere:cada
perro come lo que necesita. Los perros son como la gente: cada uno es un
individuo con características, preferencias y necesidades particulares.
Aunque tengas dos perros de la misma edad, raza y sexo, éstos pueden tener
diferentes costumbres y actividades y, por tanto, distintos hábitos o
requerimientos nutricionales. Tal vez uno de ellos coma más rápido que el
otro y debas alimentarlos en lugares separados, o que uno se la pase
corriendo todo el día y jugueteando por el jardín y requiera más energía.
Considera las características propias de tu perro cuando definas su dieta.
En verdad, no hay dos perros idénticos. La observación, el sentido común
y el buen consejo del veterinario te serán de gran ayuda.
No sólo de carne vive tu perro. Pensar que
los perros comen solamente carne es un mito: ningún perro es cien por
ciento carnívoro. Si te fijas bien, verás que a tu perro le gustan otras
cosas; necesita una dieta balanceada que incluya verduras y cereales además
de carne. Puedes darle carne magra de res, pollo o vísceras bien cocidas y
proporcionarle también un guiso de arroz con verduras, todo ello sin más
condimento que una pizca de sal. Con la carne cruda hay que tener cuidado,
porque contiene bacterias y parásitos que pueden perjudicar su salud.
¡Cuidado! Tu perro no debe comer cualquier
cosa. Los sobrantes de la carnicería, en su mayoría pellejos, huesos y
cartílagos, tienen un bajo aporte nutricional y mucha grasa; además, en
exceso provocan estreñimiento o diarrea. Puedes hacer feliz a tu mascota
con huesos redondos de res, como los de rodilla y cadera, o con trozos de
huesos largos como el tuétano, que no se astillan, le sirven de juguete y
le limpian y fortalecen los dientes.
Una opción práctica para una alimentación
balanceada. La mejor elección para que alimentes a tu perro es que compres
alimento comercial, porque está balanceado y existe en el mercado una gran
variedad de opciones, diferentes marcas y fórmulas para las distintas
etapas y actividades de cada perro. Además, son muy prácticos: los
encuentras en cualquier tienda, los almacenas con facilidad en casa, y sólo
tienes que servir la cantidad adecuada para tu mascota. Esta opción resulta
más rentable que elaborar día a día la comida de tu mascota. Sin embargo,
si tienes la disposición, el tiempo y los recursos necesarios averigua con
tu perro si prefiere la sopa tradicional. Te asombrará que a tu perro le
guste tu espagueti favorito.
Nada de probaditas. Tú puedes ser la causa
principal de que tu mascota tenga una alimentación mala y desordenada. ¿Quién
puede resistir a esos ojos de yo no fui, de dame una probadita,
como si jamás le dieras de comer? Terminamos ofreciéndole un pedacito,
casi siempre por pura culpa, y nos consolamos inocentemente pensando cosas
como qué tanto es tantito. Pero, ¿cuántas veces se puede repetir
esto al día? Es posible que más de cuatro veces, y que esas probaditas
acaben convirtiéndose en una buena ración que afectará su horario de
comidas y su digestión, provocándole gases, excremento fétido, y estreñimiento
o diarrea, además de mal aliento y dientes con sarro y caries. Por su bien
–y el tuyo– no le des a tu perro dulces ni compartas tu comida con él,
pues además, tu amigo corre el riesgo de volverse obeso y que lo afecten
enfermedades cardiovasculares graves.
Proporciónale alimentos comerciales. Es muy
práctico y recomendable, y hoy en día existe una amplia variedad en
precios, marcas y propósitos: los hay especiales para las distintas etapas
de crecimiento, para perros deportista, de alto rendimiento, de
mantenimiento, para perras gestantes o en lactancia, etcétera. Además de
práctico, el alimento comercial te resultará económico.
Determina su edad. Es importante que
determines la edad de tu perro, dado que sus requerimientos nutricionales
serán diferentes en cada una de las etapas de su vida. Por ejemplo, si es
cachorro necesitará una mayor concentración de los diferentes elementos
que cuando sea adulto, como son los productos lácteos.
Que juegue con huesos de carnaza. Además de
ser un entretenimiento efectivo, sirven para limpiar y fortalecer sus
dientes.
Dale agua. Siempre debe tener agua limpia y
fresca, esto es, del día.
Cuida su pelo. Te recomendamos que le des
una cucharada cafetera de mantequilla o de aceite vegetal, o una tira de
tocino, una vez a la semana, pues estos productos mantienen sedoso y
brillante el pelo de los animales y la elasticidad de su piel se conserva.
Que coma vegetales. Si tu perro los acepta,
puedes darle vegetales como zanahoria, calabaza o brócoli, en la presentación
que él prefiera, crudos o cocidos, además de pepino o tomate. En caso de
inflamación estomacal o intestinal, puedes darle zanahoria rayada. El
aporte mayor de las verduras a la dieta de tu can es la fibra.
Cuidado con el pescado. Si a tu perro le
gusta el pescado ¡qué bueno, porque es una alimento rico en proteínas fácilmente
digestibles! Solamente cuida que esté bien cocido, para evitar
intoxicaciones y mejor quítale las espinas porque, como sabes, pueden
enterrarse en algún lugar de su aparato digestivo. También es muy buena la
harina de pescado, que puedes añadir a la dieta. Por su alto contenido en
proteínas, vitaminas y minerales, el pescado es ideal para los cachorros y
perros en etapa de crecimiento.
Leche, sólo para cachorros. La leche es uno
de los alimentos principales de tu cachorro. Pero si tu perro ya no es
cachorro olvídala, porque los perros adultos no producen lactasa, la enzima
específica para digerir la lactosa de la leche, generándoles malestar.
Elige cuidadosamente los cereales. No todos
los cereales son tratados de forma adecuada por el aparato digestivo de tu
perro: algunos son más fáciles de digerir que otros. –por ejemplo, el
arroz, el maíz, el trigo, la cebada y la avena. Al utilizar cereales
recuerda que el aporte nutritivo va siempre en función del peso y no del
volumen, por lo que debes dosificar la ración con una balanza.
El Agua
El agua es el componente más importante para la supervivencia puesto que es
imprescindible para todos los procesos bioquímicos de la vida. La falta de agua
puede causar mucho más que una acusada sensación de sed.
Es el nutriente simple más
importante para la creación y el desarrollo de la vida, puesto que es esencial
para poder realizar todas sus reacciones bioquímicas.
Todos los seres vivos están
compuestos de un elevado índice de agua, que varía según su especie. En el
caso de los perros y más concretamente en un cachorro joven estos niveles de
composición pueden alcanzar entre un 70 y un 80 por ciento.
Hay distintas maneras de
proporcionar agua al organismo, la más eficaz es mediante la bebida directa.
Otra forma de obtener agua es a través de la que se sintetiza en los procesos
digestivos de los alimentos, aunque su cantidad total no sería suficiente para
satisfacer las necesidades básicas diarias, ya que como máximo se consigue el
10 por ciento de esa cantidad imprescindible.
Para que el consumo de agua sea
eficaz no debe estar muy fría en invierno ni muy caliente en verano. Recordad
que la deshidratación puede causar la
muerte a nuestro Yorkie.
La sensación de sed se
verifica en una zona concreta del hipotálamo, una glándula que se encarga de
regular la mayoría de las funciones vitales. Si se llegara a destruir esa parte
el animal nunca tendría sed.
Los factores que influyen en la
sensación de sed son, entre otros, la cantidad de agua que contenga el alimento
así como su contenido en sales, el ejercicio que realiza el ejemplar, la
temperatura ambiental o si padece ciertas enfermedades. Por ello es
imprescindible que el perro disponga siempre de la cantidad adecuada de agua,
que beberá según sus necesidades.
El consumo de agua es
proporcional a la cantidad de comida ingerida; por ejemplo, un ejemplar que
realice un nivel de actividad normal e ingiera entre 70 y 80 kilocalorías
metabolizables por kilo de peso al día (20-25 gramos de alimento seco por kilo
de peso y día) precisará una cantidad de agua entre 50 y 65 centímetros cúbicos
de agua por cada kilo de peso al día.
|
Una perra de 20
kilogramos de peso que esté amamantando a una camada numerosa debe
disponer de tres litros de agua al día. |
Los nutrientes son aquellos
compuestos que el organismo necesita para vivir; para los perros son
imprescindibles cuarenta y tres nutrientes. La falta o insuficiencia de cada uno
de ellos puede producir diversos trastornos o enfermedades.
Se da el nombre de alimentación
al proceso de suministrar al organismo los nutrientes necesarios. Para que una
alimentación sea efectiva no sólo debe llevar estos nutrientes sino que además
debe tener un sabor que induzca su ingestión, que pueda ser ensalivada antes de
llegar al estómago, que tenga masa para favorecer el peristaltismo gástrico y,
por supuesto, que ninguno de sus componentes resulte perjudicial para la salud
general del individuo.
En los aportes nutricionales están determinados los valores máximos y mínimos, de modo que en ningún caso deben superarse ni por defecto ni por exceso. En caso de que así sea, el animal podrá mostrar alteraciones del crecimiento, de su carácter, etcétera.
El National Research Council es
un organismo que investiga los aportes de nutrientes sin mencionar el
ingrediente. Anualmente edita una tabla de requerimientos en la que especifican
los nutrientes de un alimento estándar, de 3.700 kilocalorías de energía
metabolizable, por kilogramo de producto. Esta cifra suele duplicarse e incluso
triplicarse en la práctica.
Requerimientos mínimos para
perros
|
Aminoácidos
indispensables |
4,25% |
|
Grasa Ácido linoleico |
5% 1% |
Minerales (selección de los más discutidos)
|
Calcio |
0,59% |
Vitaminas
|
A |
3.710 UI/kg |
Existen ciertos nutrientes que
no deben ser administrados en cantidades altas, puesto que ese exceso puede
ocasionar lesiones. Por ejemplo, se recomienda que el aporte de calcio no sea
superior al 2 y el 3 por ciento sobre sustancia seca en alimentos para cachorros
y para adultos, respectivamente. Asimismo, se recomienda que la cantidad de
vitamina A del alimento no supere las 350.000 UI/kg.
Es uno de los nutrientes
principales y de ella nos interesan los aminoácidos porque son los que
intervienen en todas las reacciones bioquímicas del organismo. Un alimento
puede contener mucha proteína pero carecer de algún aminoácido, con lo que
sería insuficiente.
El exceso de proteína se
cataboliza en compuestos nitrogenados que se expulsan a través de la orina;
este exceso retarda la actuación de las enzimas y se acumula en el intestino
grueso. Una vez sintetizada en un laboratorio la proteína vegetal cumple las
mismas funciones que la proteína animal. Como los aminoácidos no se almacenan
en el organismo es imprescindible suministrarlos diariamente.
Son los más comunes y los que
aparecen en mayor proporción en los alimentos. Los hay en cadenas simples de
carbono, hidrógeno y oxígeno, llamados azúcares, y en cadenas largas,
compuestas por los mismos elementos, que reciben el nombre de almidones. Se
suele incluir la fibra, que es imprescindible para la motilidad intestinal.
En los estudios realizados no
se determinan las cantidades mínimas, a excepción de las perras gestantes
debido al alto requisito de glucosa para el desarrollo de los fetos. La glucosa,
otro hidrato de carbono, se absorbe perfectamente en el hígado y en el sistema
nervioso, en cambio, para que los demás tejidos puedan utilizarla es necesaria
la insulina, una hormona segregada por el páncreas cuya deficiencia provoca la
diabetes mellitus.
Son los nutrientes más calóricos
puesto que se encargan de proporcionar la energía. Básicamente son triglicéridos
compuestos por ácidos grasos, de estos últimos el único considerado esencial
es el linoleico, aunque se recomienda aportar el linolénico, ambos muy
abundantes en los vegetales, de ahí que se considere a los perros como animales
omnívoros a pesar de estar encuadrados en el orden de los carnívoros.
Los ácidos grasos, tanto los
saturados como los insaturados, son bien aceptados por los perros; ellos no
tienen los mismos riesgos que los humanos de padecer enfermedades
cardiovasculares por un exceso en su consumo. Asimismo se encargan de distribuir
por el organismo las vitaminas liposolubles: A, D, E y K. Los ácidos grasos
insaturados pueden provenir de grasa de origen vegetal o animal, pero se
encuentran en distintas proporciones en cada uno de ellos; por ejemplo, el
aceite de maíz tiene un índice del 92 por ciento y el sebo de vacuno, de un 4
por ciento.
Más conocidos como cenizas en
las etiquetas de los alimentos comerciales, son el resultado sólido de un
alimento incinerado a 600 grados, de lo que se deduce su escaso poder nutritivo
por ello, cuantas menos tenga un producto, mejor; sin embargo en las cenizas se
encuentran minerales tan importantes como el calcio, el fósforo, el magnesio y
el sodio.
De entre la multitud de
materias de donde se obtienen los minerales destaca la harina de carne, con un 1
por ciento de calcio y un 1,2 por ciento de fósforo.
Ambas sustancias van siempre
relacionadas y proporcionan rigidez a los huesos y piezas dentales, intervienen
en la coagulación de la sangre, facilitan a que otros compuestos alcancen el
interior de las células e incluso intervienen en el correcto funcionamiento del
sistema nervioso. Su proporción posee más importancia que su cantidad y debe
ser de entre 1,2 y 2 partes de calcio por cada parte de fósforo. Los expertos
mantienen una fuerte polémica sobre si suplementar o no calcio y fósforo en la
alimentación diaria del perro.
A excepción del calcio y el fósforo existe una gran cantidad de minerales, todos de extrema importancia en el metabolismo del animal. Junto con las vitaminas, cada uno de ellos desarrolla una labor específica y su exceso puede llegar a ser tóxico.
Existe la idea que las dietas ricas en proteínas causan enfermedad del riñón. Este rumor es falso, las proteínas no son perjudiciales a los riñones de un animal normal.
Cuando el organismo de un
animal digiere y metaboliza la proteína, se liberan compuestos nitrogenados, el
exceso se excreta por el sistema renal. Una dieta rica en proteína simplemente
produce más derivados nitrogenados y los riñones excretan el exceso.
Mientras que se podría evaluar que el aumento de trabajo de los riñones,
llevaría a un daño renal, esto no es así, el riñón tiene una gran capacidad
de filtrado de sustancias, es tan efectivo que muchas personas y animales con un
solo riñón llevan una vida absolutamente normal.
El mito que las dietas ricas en proteínas probablemente afectaban a los riñones
empezó porque, antes los pacientes con problemas renales, se le adminmistraba
una dieta pobre en proteínas para evitar una gran concentración de residuos
nitrogenados. Ahora a esos pacientes se le administra una dieta que tienen proteínas
de mejor calidad y con menos metabolitos nitrogenados, debido a que si el riñón
no excreta los residuos nitrogenados, éstos pueden dañar otros trejidos e
intoxicar (intoxicación metabólica) al animal..
A menos que el veterinario no determine que el animal tiene un problema del riñón
severo para modificar la ingesta de proteína, se puede alimentar con una dieta
rica en proteínas sin preocuparse por "dañar" o
"predisponer" a una lesión de los riñones del animal . Tampoco, se
puede asegurar una "buena salud" para los riñones alimentando con una
dieta de bajas proteínas.
|
Dieta N° 1 |
|
Ingredientes |
gramos |
|
carne picada magra |
120 |
|
queso cottage descremado |
75 |
|
zanahorias, enlatadas sólidas |
310 |
|
habas verdes, enlatadas sólidas |
270 |
|
fosfato dicálcico |
5 |
Dieta balanceada que cubre los requerimientos diarios mínimos, caninos o felinos para todas las vitaminas y oligoelementos.
Cocinar la carne, retirar la grasa y enfriar. Agregar los ingredientes restantes y mezclar. Rendimiento: 775 g.
|
Dieta N° 2 |
|
Ingredientes |
gramos |
|
agua |
1000 |
|
verduras picadas |
500 |
|
carne magra |
500 |
|
alimento balanceado |
400 |
|
gelatina sin sabor |
2 sobres |
|
carbonato de Ca |
|
|
Ingredientes |
gramos |
|
Aceite: 1 cuchara sopera |
15 |
|
Manzana: 1 (una) |
200 |
|
Huevo duro s/cáscara |
50 |
|
1 (una) taza de té |
100 |
|
Yema de huevo (una) |
30 |
Hay alimentos que de plano no son recomendables para tu perro, e incluso hasta pueden llegar a ser peligrosos. Toma los siguientes consejos muy en cuenta:
Picantes e irritantes. No le des irritantes, o sea, alimentos con picante, grasa, comida chatarra, dulces, etcétera.
Sobras. No le des desperdicios de nuestra comida como alimento. Tu mascota no es un procesador de basura.
Huesos de pollo. Nunca le des huesos de pollo, te lo repetiremos hasta el cansancio, pues se astillan y clavan en cualquier parte de su tracto gastrointestinal, provocando serios daños; además, no son totalmente digestibles y le pueden causar extreñimiento o diarrea con o sin vómito.
Leche y sus derivados. No le des demasiados productos lácteos a tu perro adulto por dos razones: lo engordan y, si desarrolla intolerancia a la lactosa, le pueden producir diarrea y vómito.
Huevo crudo. No le des huevo crudo, porque la clara contiene avidina, un factor que impide la absorción de la vitamina B1. Lo que sí puedes hacer es darle la yema cruda o el huevo cocido completo una vez a la semana.
Ajos y cebollas. Nunca le des cebolla o ajo. La cebolla tiene toxinas que destruyen los glóbulos rojos, y causan anemias severas e inclusive la muerte si no es atendido a tiempo. El ajo causa hipertensión arterial.
Patatas. La patata sólo puedes dársela cocida, porque de lo contrario le causarás una intoxicación, por causa de la solanina, componente de ese tubérculo en su estado crudo que es nocivo para los perros.
Chocolate. El chocolate contiene teobromina y cafeína, sustancias tóxicas presentes en los chocolates con leche y los chocolates comunes, excepto en el chocolate blanco. Estas sustancias provocan sobreestimulación de su corazón y si la administración es constante, sufrirá vómito, diarrea y obesidad; en casos graves puede llegar a ocasionarle una inflamación del páncreas (pancreatitis).
Acuérdate que la alimentación de tu perro es fundamental para su salud y su felicidad.
Los nutrientes contenidos en la alimentación de tu perro se dividen en cuatro grupos: grasas y carbohidratos, proteínas, minerales y vitaminas; cada uno de ellos aporta algo distinto para el mantenimiento de la salud. Para que tengas una idea, a continuación te presentamos una breve descripción de cada grupo.
Grasas y carbohidratos. Aportan energía y calorías para su trabajo muscular. Los carbohidratos contienen principalmente el almidón que se encuentra en los cereales, pero para que éste pueda ser digerido y aprovechado por el organismo debe ofrecerse cocido —arroz, avena, etcétera. Las grasas pueden ser de origen animal o vegetal, como por ejemplo el aceite de oliva, la mantequilla, el aceite de germen de trigo, o el tocino.
Proteínas. Su función principal es aportar los aminoácidos esenciales para que tu perro construya las células de los músculos y de los órganos, factor de gran importancia especialmente durante la etapa de crecimiento, y para que tu perro cuente con las condiciones necesarias para ser un animal fuerte. Las proteínas están presentes en la carne, la leche, el pescado, el queso, el huevo y las leguminosas.
Minerales. Son esenciales para la constitución de los tejidos de su cuerpo y su esqueleto, especialmente si todavía es un cachorro. Éstos se encuentran en la harina de hueso, la leche, el queso, el pescado y los vegetales. Algunos minerales que necesita tu perro son el calcio, el fósforo, el sodio, el cloro, el potasio, el hierro, el cobre y el magnesio, entre otros.
Vitaminas. Son esenciales para el crecimiento de los cachorros y para el bienestar general del perro independientemente de su edad, porque refuerzan un sinnúmero de procesos biológicos, como por ejemplo, la fijación de calcio por efecto de la vitamina D. Se encuentran en el hígado, los aceites vegetales y animales, los gérmenes, la leche y el huevo. Se distinguen, como en los humanos, por letras: A, D, E, K, B1, B2, ácido pantoténico, ácido nicotínico, ácido fólico, B6, biotina, B12, colina, y ácido ascórbico.
Empezando por el principio: cómo alimentar a tu cachorro. Lo mejor es seguir a la naturaleza. Es muy importante que apenas nazca tu cachorro, mame inmediatamente el calostro de su madre, porque le aportará las defensas y los nutrientes que va a necesitar en las primeras semanas de su vida. Te recomendamos que lo destetes después de los dos meses de vida.
Si lamentablemente la madre muere o, por alguna razón, deja de producir leche, tu cachorro se sentirá estresado y quedará propenso a perder peso y a enfermarse. En este caso va a necesitar de tu cariño y tu paciencia, y de una solución para terminar su etapa de lactación: puedes comprar leche de perra en polvo o, a falta de ésta, hacer un preparado con un vaso de leche entera de vaca, una yema de huevo, una cucharada de miel de abeja y un poco de grenetina natural. Dásela en un biberón o enséñalo a que la beba de un plato. Después del mes y medio de edad puedes sustituir paulatinamente el preparado o la leche de perra en polvo por alimento comercial para cachorro.
Como todos los cachorros, el tuyo crecerá muy rápidamente durante los primeros semanas de vida: imagínate, debe duplicar su peso en poco tiempo; por ello su dieta debe ser más concentrada en nutrientes. Durante las primeras semanas después del destete tienes que ser muy cuidadoso con lo que le des de comer y alimentarlo por lo menos cuatro veces al día. Te recomendamos que le ofrezcas alimento comercial para cachorros, porque tiene la concentración adecuada de nutrientes. Conforme tu cachorro crece, sus necesidades nutricionales van disminuyendo en igual medida que la cantidad de alimento, por lo que deberás reducir gradualmente las veces que le das de comer, hasta llegar a dos o incluso una sola al día, a partir de los seis meses de edad. Ten cuidado de no darle demasiado alimento, pues se puede poner obeso. Un buen consejo para ello es que no le dejes el plato con la comida: es mejor que se lo retires 15 minutos después de habérselo ofrecido, evitando que se atragante y sienta malestar.
Alimentación para la vida: la etapa de crecimiento y la edad adulta. Al iniciar su crecimiento, tu perro empezará a comer menos, lo que no quiere decir que disminuya la calidad de su dieta sino que ésta sufre modificaciones importantes. En esta etapa es básico que lo ejercites para evitar la obesidad, fortalecer sus músculos y huesos y alcanzar un desarrollo óptimo. Además, es aquí en donde va a llegar a la madurez sexual, y si quieres destinarlo a la reproducción, es importante llenar sus requerimientos nutricionales con la alimentación adecuada, antes de cruzarlo. Un perro bien alimentado es un perro guapo.
Es importante que establezcas bien el horario de alimentación y selecciones la cantidad y calidad del alimento de acuerdo a la actividad que realice tu mascota. Establecer un horario de comida ayuda a determinar los tiempos en que él o ella defecará u orinará y a formarte una rutina de limpieza del área afectada.
Según estudios realizados, y de conformidad con prácticas de manejo y conservación de mascotas, el alimento comercial es lo más adecuado. Existen en el mercado alimentos especiales para esta etapa, con los nutrientes necesarios y con fórmulas variadas para cada tipo de actividad.
Por una tercera edad feliz. Al llegar a la etapa en la que se puede considerar al perro un abuelito —de los 8 años en adelante— debes tomar consideraciones especiales: tu mascota no podrá llevar a cabo las mismas actividades de antes, al menos al mismo ritmo, y es posible que comience a tener dificultades para aprovechar correctamente los alimentos que consume a diario. Conclusión: debes variar su dieta.
Por ejemplo, con la baja en la actividad física pueden aparecer problemas de eliminación de grasas e incluso obesidad. Lo recomendable, entonces, es que aumentes la cantidad de fibra de su dieta, agregando más verduras y cereales —con lo que de paso le ayudas a combatir el extreñimiento— y disminuyas a cero la comida chatarra y los dulces.
Piensa también en proporcionarle alimentos más suaves, porque es generalmente en esta etapa en la que se comienzan a perder los dientes.
Una vez más, ahora para este caso, lo más fácil y recomendable es comprar un alimento comercial para perros viejos que esté al alcance de tu economía, o consultar a un médico veterinario para elaborar una dieta blanda casera que sea adecuada a tu perro.